He tenido cuatro maestros en mi vida
y de ninguno aprendí nada.
Aparte de la materna, él, yo sabía
que había venido a enseñarme algo
pero cerré los ojos y me conformé
con lo que no quería, nublada por el amor.
El que fuera mi pareja durante veintiocho
años, le consentí su maltrato
en todos los ámbitos.
Y con el cuarto quise conformarme
con el calor de su cuerpo mientras
entraban en juego los sentimientos,
sin reglas, ni claridad.
Conozco ya sus mensajes:
Respétate, quiérete, cuídate,
y tú vales mucho.
En ninguno ejercí y vinieron a decírmelo.
Escrita: 12/12/2018
Publicada: 28/08/2026

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