Pareja de enamorados. Fuente internet
Iba pasando el tiempo y a pesar de que tenía a Roberto en el corazón, a veces coqueteaba con otros sin llegar lejos, pero me gustaba filtrear con otros hombres me hacían sentir viva. Tan joven y ya estaba con la cabeza llena de pensamientos, tampoco era de extrañar entre la situación en casa que a momentos parecía rozar la tragedia y aunque estuviera acompañada de mi familia y amigos por dentro me sentía terriblemente sola, había una vacío tan hondo en mi interior, que no sabía como llenarlo. Lo hacía cuando Roberto volvía a mí. Era más bien una necesidad, dependía de otro para ser feliz y no deberia ser así ,pues sentía que era una mujer dependiente de otro por las emociones. Pensaba que sería feliz cuando él volviera. No era bueno, ¿entonces cada vez que se marchara, iba a sufrir el mismo proceso? Estaba muy confusa y mis sentimietos hablaban de amor o quizás ¿era otra cosa?. Pensaba demasiado, una de las cosas que no me gustaban de mi, no quería preocuparme tanto por cosas que no estaban en mi mano cambiar, otras sí. Pero la cabeza escribia, escribia y yo quería poner un folio en blanco. No había manera.No fallaban las llamadas, ni las cartas que venían con un sobre con rayas zules y rojas. Antes se diferenciaba si ban a las Islas o era para España. En ellas Roberto escribía mucho, más que hablar, pues era un hombre de pocas palabras, tampoco tenía tema de conversación. A mi esto no me gustaba, el peso de la conversación lo llevaba yo, pero si no te expresas ¿como voy a conocer a la persona que está enamorada de mi?. Esto siempre me lo recordaba Te quiero.
Continuará...
30/09/2020

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